Bex, de 44 años, lleva 25 años en un matrimonio abierto con Paul, de 46. La regla es simple: ella se acuesta con quien quiera, él lo celebra, y si el amante resulta ser fontanero, electricista o mecánico, mejor todavía. 🔧

Los que los defienden dicen que es un acuerdo entre adultos conscientes: nadie miente, nadie engaña, y el matrimonio lleva un cuarto de siglo en pie. Los que los critican argumentan que mezclar sexo con servicios es otra cosa muy distinta a una “relación libre” — y que llamarlo amor es exagerar bastante. 🤔

¿Tú en qué bando estás: respeto total a su decisión o esto ya cruzó una línea? 👀
