Tienen aplicaciones para conocer gente, mensajes instantáneos y más formas que nunca de mantenerse conectados, pero cuando llega el momento de verse cara a cara la historia cambia. Entre los jóvenes está disminuyendo el romance y la intimidad, un fenómeno que algunos especialistas ya han bautizado como la “recesión de los besos”.
Según los expertos citados por BioBioChile, las nuevas generaciones pasan menos tiempo socializando presencialmente y más frente a las pantallas. Eso significa también menos oportunidades para aprender algo que antes surgía con mayor naturalidad: acercarse a alguien, interpretar señales, coquetear o atreverse a dar el primer beso.

El fenómeno no se limita a los besos. Distintos estudios muestran que los jóvenes también tienen menos citas y relaciones íntimas que generaciones anteriores a la misma edad. Entre las posibles razones aparecen el uso de celulares y redes sociales, pero también la ansiedad, el miedo al rechazo y cambios en la forma de relacionarse.
Paradójicamente, nunca había sido tan fácil enviarle un mensaje a alguien que te gusta. El problema parece comenzar cuando toca guardar el celular, mirarse a los ojos y descubrir qué hacer después.
