Pasó 10 años trasnochando para fotografiar la Luna desde distintos lugares de Italia y su paciencia fue recompensada con 48 tonalidades en una sola imagen

Por Krishna Medina
21 August, 2026

La Luna que ves cada noche no es gris. Es un engaño de la atmósfera.

Marcella Giulia Pace, maestra de escuela primaria en Cortina d’Ampezzo, Italia, sale frecuentemente por las noches a fotografiar la Luna, conjunciones y fenómenos atmosféricos. Pero no se trata solo de apretar el botón. Antes de muchas de ellas existe un estudio de la posición de los astros, por lo que utiliza software y conocimientos de astronomía, geografía y meteorología.

Fue así como pasó una década fotografiando lunas llenas desde distintos puntos del país.

Marcella contó que podía quedarse esperando por horas, llegando a saltarse una comida o el descanso por encontrar condiciones interesantes en el cielo.

Durante el confinamiento de 2020 tuvo tiempo de revisar diez años de archivo y eligió las 48 imágenes más coloridas: rojas, anaranjadas, doradas, grises y hasta una llamativa luna púrpura. Y aunque la superficie de nuestro satélite iluminada es naturalmente gris amarronada; gran parte del espectáculo ocurre cuando su luz atraviesa nuestra atmósfera. Las moléculas del aire dispersan con mayor facilidad la luz azul que la roja o naranja, mientras que el polvo, las gotas de agua e incluso el humo de incendios pueden modificar todavía más el color que llega hasta nuestros ojos. Durante un eclipse lunar total entra en juego además la sombra de la Tierra, que puede teñirla de rojo.

El trabajo de Pace no pasó inadvertido: la NASA destacó su composición como Astronomy Picture of the Day en noviembre de 2020 y National Geographic terminó dedicándole un reportaje. Su montaje en espiral, con 48 lunas ordenadas como los pétalos de una flor imposible, demuestra algo que pocos se detienen a pensar: la Luna puede ser siempre la misma, pero nuestra atmósfera jamás nos deja verla exactamente igual.

Puede interesarte