

Cincuenta años con el mismo anillo de matrimonio y ni una sola vez se lo quitó.
Suena romántico, hasta que ves lo que le puede pasar al dedo. Con las décadas, el dedo de este hombre fue cambiando, pero su argolla siguió siendo la misma. Poco a poco quedó cada vez más ajustada, hasta que ya no había manera de deslizarla fuera. Ese símbolo de toda una vida en pareja se convirtió en un problema muy real.
Y es que un anillo que aprieta de más no debería ignorarse. Si el dedo se hincha todavía más, por un golpe o una lesión por ejemplo, un anillo ya atascado puede transformarse en una urgencia. En este caso, solo quedaba una salida: había que cortarlo.
Lo que más agradecieron fue un detalle: el anillo era de oro. Es un metal que se puede cortar de forma profesional cuando hace falta y que, según el modelo, incluso puede repararse o ajustarse después. Con otros materiales muy duros, retirarlo en una emergencia puede ser bastante más difícil.
Lograron quitárselo sin riesgos. Pero cuando por fin salió, se notó cuánto habían cambiado 50 años en ese dedo. Por eso, mejor no esperes a que tu anillo quede completamente atascado.
