Maurice Desjardins pasó 7 años y medio con el rostro destruido.

Todo empezó en 2011, cuando un disparo de caza le dejó sin mandíbula, sin nariz y sin dientes. Respirar, comer y hablar dejaron de ser gestos automáticos para convertirse en una batalla diaria. Vivía con dolor constante, respiraba por una abertura en el cuello y dormía en otra habitación por el ruido de la traqueostomía. Pasó por 5 cirugías reconstructivas y ninguna le devolvió una vida aceptable.

En mayo de 2018, con 64 años, entró a una operación de unas 30 horas en el Hospital Maisonneuve-Rosemont, en Montreal. Más de 100 profesionales, con el cirujano Daniel Borsuk al frente, le trasplantaron mandíbulas, nariz, labios y dientes de un donante fallecido. Fue el primer trasplante facial completo de Canadá y el hospital lo describió como el receptor de mayor edad del mundo en ese momento.

Meses después ya respiraba sin traqueostomía, masticaba con sus nuevas mandíbulas y podía oler y hablar mejor. Su deseo era uno solo: salir a caminar con su nieta sin que nadie lo mirara. Detrás de todo estuvo una familia que, en medio de su propio duelo, dijo que sí a la donación. 🙏

