
Robert DuBoise tenía 18 años cuando la policía de Tampa, Florida, lo detuvo por un crimen que no había cometido. 🚔
En 1983 asesinaron a Barbara Grams, de 19 años, cuando volvía caminando de su trabajo. Sin pruebas sólidas, un dentista forense declaró bajo juramento que los dientes de Robert coincidían con una marca de mordida en el cuerpo de la víctima. Usó un molde de cera de abejas que, décadas después, se comprobó que era inválido. Eso bastó para condenarlo primero a la pena de muerte y luego a cadena perpetua.

Pasó 37 años tras de las rejas hasta que el Proyecto Inocencia reabrió su caso en 2018. Pruebas de ADN que no existían en los 80 señalaron a otros dos hombres como los verdaderos responsables. Robert salió libre en 2020, con 55 años, a rearmar una vida que le arrebataron siendo apenas un adolescente. En 2024, Tampa le concedió 14 millones de dólares de indemnización, pero ningún dinero le devuelve las décadas que perdió por un error que nunca debió costarle la libertad. ⚖️
