
Kareem tenía 6 años cuando llegó a esa casa como una solución temporal.
Venía de tantos hogares que ya nadie confiaba en él. Insultaba, golpeaba, robaba, rompía lo que encontraba a su paso. Estaba tan medicado que apenas parecía él mismo, y la gente le tenía miedo. Frank Somerville, periodista de KTVU en Oakland, California, y su esposa lo recibieron sin saber cuánto tiempo se quedaría.
Pasó un año entero de conflicto antes de que algo empezara a cambiar. Poco a poco, Kareem dejó de pelear contra la idea de tener un hogar. Tres años después de esa primera noche incierta, firmó junto a un juez los papeles que lo convirtieron en hijo para siempre. En Estados Unidos hay más de 500.000 niños esperando lo mismo que él encontró: alguien que no se rindiera.


