Elijah Courage sube al altar como cualquier pastor. Pero da un paso y otro más sobre tacones altísimos, con la firmeza de quien lleva años haciéndolo.
En Togo, sus servicios religiosos se volvieron un fenómeno viral por algo que nadie esperaba ver en un púlpito: vestidos llamativos, zapatos femeninos y una predicación que no se detiene ni se disculpa. Según él mismo ha contado, todo comenzó cuando sintió que ponerse tacones durante su ministerio era una indicación directa del Espíritu Santo.


Las imágenes se multiplicaron en redes y las reacciones fueron de todo tipo: sorpresa, burla, respeto, confusión. Courage no cambió nada. Sigue subiendo al escenario, tacón tras tacón, defendiendo que esa es su manera de acercarse a Dios.
