Paul Alexander tenía 6 años cuando la polio le quitó el movimiento de todo el cuerpo, menos la cabeza.

Corría el verano de 1952 en Texas. Los médicos lo metieron en un pulmón de acero, esa máquina cilíndrica que respiraba por él, y ahí se quedó. No por semanas, no por meses: por más de 70 años, uno de los últimos seres humanos en el mundo que dependió de ese dispositivo para seguir con vida.
Lo que hizo dentro de esa máquina es lo que lo volvió inolvidable. Se convirtió en el primer estudiante en graduarse de la secundaria en Dallas sin pisar un aula, estudió en la Southern Methodist University, después cursó Derecho en la Universidad de Texas en Austin y ejerció como abogado en Fort Worth durante años. En 2023 el Guinness World Records lo reconoció por el mayor tiempo de vida dentro de un pulmón de acero. Escribió un libro sobre su historia y sumó miles de seguidores en TikTok, donde contaba su día a día.

Murió el 11 de marzo de 2024 en un hospital de Dallas, a los 78 años, semanas después de haber sido hospitalizado por COVID-19. Su hermano Philip confirmó la noticia. Paul Alexander pasó su vida entera dentro de una máquina y aun así construyó una carrera, un propósito y una voz que llegó mucho más lejos que las paredes de acero que lo rodeaban.
