En la Parroquia Sagrados Corazones de Paraguay, un hombre llevó el hurto a “límites sagrados”. Milciades Mercado Ocampos hacía fila para confesarse, pero en lugar de liberar su alma, decidió dejarse llevar por el pecado y robar el celular del padre Juan Pablino.

Mientras esperaba su turno para redimirse, entró al despacho y hurtó el equipo en un parpadeo. ¡Le robó al mismo que iba a perdonarle los pecados!.

Logró huir en una moto pero las cámaras de seguridad no perdonan como el Señor y grabaron cada segundo del hurto. Gracias a un operativo, la policía lo capturó y recuperó el celular. ¡Se llevó el botín, pero olvidó que arriba (y en el techo) todo se ve!

