Pedro Neto salió a la cancha con un agujero en el talón de su bota durante el España-Portugal del Mundial 2026. No fue un descuido de fábrica ni un desgarro de última hora: el portugués había modificado el calzado a propósito.

La razón tiene nombre: síndrome de Haglund, una deformidad ósea en la parte de atrás del talón que hace que el contrafuerte rígido de cualquier zapato roce el hueso y duela con cada paso. En pleno partido, tras un choque con Marc Cucurella en la banda, la bota terminó de abrirse por completo y Neto se la mostró al árbitro Anthony Taylor para reclamar la falta.
No es el único caso. Philippe Coutinho recurrió al mismo truco por el mismo motivo. Y aunque suene a lesión exclusiva de futbolista millonario, ese dolor en el talón lo puede sentir cualquiera que use zapatos ajustados por horas.
