“Pensaba que por genética nunca tendría abdominales, pero ahora estoy en plena forma y no ha sido gracias al gimnasio”

Por Carlos Valencia
21 August, 2026

Sophia Moulson estaba convencida de algo: la genética le había negado los abdominales para siempre.

A los 23 años, esta joven inglesa que hoy vive en Tailandia llegó a pesar 76 kilos y a usar talla 47, después de meses comiendo pizzas enteras, patatas fritas y medio litro de Coca-Cola en una sola noche. El estrés y la mala alimentación le pasaron factura: el pelo se le caía a mechones en la ducha y evitaba salir porque le daba vergüenza que la vieran.

El punto de quiebre llegó cuando dejó de caber en su ropa. Desde septiembre de 2023 se comprometió con el gimnasio, ajustó su dieta a 2.000 calorías diarias de pollo y arroz, y bajó 19 kilos hasta pesar 52. Hoy entrena cuatro veces por semana, camina hasta 12.000 pasos diarios y trabaja como entrenadora personal online. Su descubrimiento fue simple pero contundente: los abdominales no se ganan en el gimnasio, se ganan en la cocina.

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