Gloria Aste tiene 20 años, vive en Loveland, Colorado, y está cansada de escuchar la misma pregunta.

Desde niña le preguntaban si se había pintado la piel. Ahora que creció, casi todos dan por hecho que lo suyo es un tatuaje enorme que le cubre el pecho, la espalda y parte del brazo. Pero no hay tinta ni maquillaje: es un nevus melanocítico congénito gigante, una marca de nacimiento que se presenta una vez cada 50.000 nacimientos y que crece junto con ella.

Según la Organización Nacional para las Enfermedades Raras, estas marcas no están sobre la piel, sino que forman parte de ella. Para Gloria, el cuidado es sencillo: mantener la zona hidratada y lejos del sol.

Crecer sin ver a nadie que se pareciera a ella la llevó a mostrarse en TikTok, donde hoy suma seguidores. También recibe comentarios de odio e inapropiados, pero responde con calma: “Hay mucha ignorancia y falta de educación”. Su meta es simple: que las diferencias se vean, porque “pueden ser hermosas”.
Aunque su caso no requiere demasiados cuidados, no todos son tan benignos: según el Nationwide Children’s Hospital, algunos nevus congénitos se asocian a una afección llamada melanosis neurocutánea, que puede comprometer la columna y el cerebro.
