Verónica Acosta esperaba recibir un modesto subsidio gubernamental de apenas 7 dólares en su cuenta de una billetera virtual, pero por un error del sistema su cuenta amaneció con más de 480 mil dólares depositados, una cifra astronómica que despertó en ella la certeza de que se trataba de un milagro divino, y en menos de 24 horas realizó 66 transacciones para gastar todo el dinero que, según su explicación, Dios le había enviado.

Su lista de compras incluyó un auto cero kilómetro, electrodomésticos, materiales de construcción y una serie de artículos que dejaron sin palabras a las autoridades cuando comenzaron a investigar el caso, porque la mujer no solo gastó el dinero sino que también transfirió parte a varios familiares, quienes también habrían participado en el movimiento de los fondos antes de que el gobierno detectara el error.

El gobierno notó la irregularidad rápidamente y activó una investigación que permitió congelar las cuentas y rastrear cada una de las 66 transacciones realizadas por Acosta en menos de un día, logrando recuperar más del 90% del dinero, aunque la mujer ya había gastado una parte importante en bienes que ahora deberá devolver.

