Kim Oakhill, una mujer británica de 51 años, recibió durante meses un tratamiento por perimenopausia antes de descubrir que en realidad tenía cáncer de pulmón en etapa avanzada. Todo comenzó con sofocos, sudores nocturnos, cansancio y dolores en las piernas, síntomas que fueron atribuidos inicialmente a cambios hormonales propios de la menopausia.

Con el paso del tiempo, los malestares empeoraron y los médicos aumentaron su tratamiento hormonal. Sin embargo, cuando comenzó a sufrir una tos persistente y cambios en la voz, fue sometida a exámenes más profundos. Los estudios revelaron un tumor en el pulmón derecho y metástasis en el corazón y el cerebro, confirmando un cáncer de pulmón en fase 4 e incurable.

Kim, madre de tres hijos y ex trabajadora del sistema de salud británico, aseguró que nunca fumó y que jamás imaginó recibir ese diagnóstico. Actualmente busca reunir fondos para acceder a un tratamiento privado que podría extender su vida. Además, decidió contar su historia para crear conciencia sobre los síntomas y recordar que el cáncer de pulmón también puede afectar a personas no fumadoras.
