Un caso clínico extremo en la provincia de Liaoning en China encendió las alarmas médicas sobre los peligros de ingerir alimentos y bebidas en estado de ebriedad.

Un paciente de 46 años de edad de apellido Wang se tragó por accidente un cubierto metálico de 12 centímetros durante una cena con exceso de alcohol en 2018. El hombre rechazó una cirugía inicial por temor y continuó su rutina adjudicando erróneamente las molestias físicas a los efectos secundarios del consumo crónico de licores en su sistema digestivo.

Tras empeorar su capacidad de deglución de alimentos, los cirujanos del Hospital Central Municipal de Dalian se vieron en la obligación de retirar el objeto por la boca para salvar la vida del hombre en un procedimiento que resultó exitoso.
