Perdieron la final. Los recibieron como campeones en Argentina

Por Jorge Pino
21 July, 2026

Hay pueblos que solo abrazan a los ganadores. Y hay pueblos como el argentino, que salen a la calle igual, aunque duela, aunque la copa se haya quedado del otro lado del océano.

Este lunes, la Selección volvió a casa tras caer en la final ante España. Y lo que encontró no fue silencio ni reproche: fue una multitud. Miles de hinchas se agolparon en las inmediaciones de Ezeiza, bajo una lluvia helada de invierno, esperando horas para ver pasar el micro descubierto de sus subcampeones del mundo.

El recibimiento tuvo de todo: alfombra roja, una banda de Granaderos tocando “Muchachos”, banderas, bengalas, bocinazos. En la pista, pintada sobre el pasto en letras de 150 metros, una sola palabra que lo resumía: “¡GRACIAS!”. Tres días de trabajo, veinte latas de pintura, para un mensaje que se leyó desde el aire.

Ya la noche anterior, apenas terminada la final, una marea humana había copado el Obelisco. No para llorar la derrota, sino para agradecer el camino.

Faltaban Messi y De Paul, que se quedaron en Estados Unidos. Pero el cariño no era por un nombre: era por todos. Por haber llegado otra vez a lo más alto, por haber dejado la vida, por representar a un país que hace del fútbol una forma de amar.

Cayeron en la última batalla. Pero pocos equipos perdedores fueron tan abrazados.

Gracias a ustedes, muchachos. Bajo la lluvia, un país entero los esperó.

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