Perdió 108 kilos tras un bypass gástrico, pero una deficiencia vitamínica le hizo perder la vista, la sensibilidad en las piernas y su independencia

Por Carlos Valencia
15 September, 2026

Nadine Hatchett tenía 18 años y pesaba 178 kilos cuando los médicos le dijeron que sin cirugía no llegaría a los 30.

Aceptó el bypass gástrico confiando en que le devolverían la salud. Semanas después, dejó de ver. Sus piernas perdieron sensibilidad. La llevaron de urgencia a un hospital en Londres, donde una semana de estudios reveló encefalopatía de Wernicke, una deficiencia severa de vitamina B1 que casi nunca se ve en pacientes bariátricos, solo en alcohólicos crónicos. La parálisis le subió hasta el pecho. Sus órganos empezaron a fallar. Los médicos le pidieron a su madre que llamara a la familia por si no sobrevivía.

Nadine pasó siete meses hospitalizada. Sobrevivió, pero con daño nervioso permanente y secuelas cerebrales leves. Volvió a casa de sus padres, que adaptaron la sala de estar con una cama de hospital, porque a los 19 años ya no podía comer, bañarse ni vestirse sola.

Once años después, en Shepperton, Surrey, Nadine vuelve a aprender a caminar. Tiene pareja desde hace un año y sueña con casarse y ser madre. Perdió su independencia aquel diciembre de 2015, pero no perdió las ganas de recuperarla.

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