En mayo de 2007, un camión cargado con 180 kilos de electrónicos embistió por la parte posterior la minivan de Lori Coble en una autopista de Ladera Ranch, California. Kyle tenía 5 años, Emma 4 y Katie apenas 2. Los tres murieron. Lori y su madre Cindy quedaron inconscientes, pero sobrevivieron.

Tres meses después, Lori y su esposo Chris iniciaron un proceso de fertilización in vitro. De diez óvulos extraídos surgieron exactamente tres embriones viables: dos niñas y un niño, la misma combinación de sexos que sus hijos fallecidos. La pareja lo interpretó como una señal y los implantó los tres. El 1 de mayo de 2008, casi un año exacto después del accidente, nacieron Ashley, Ellie y Jake. En 2010, la familia contó su historia en el programa de Oprah Winfrey.

Ahora, años después, Lori recibió un diagnóstico de cáncer cerebral terminal. Los médicos le ofrecieron dos caminos: sin tratamiento, uno o dos meses de vida; con quimioterapia, radioterapia y cirugías, algo más de tiempo. Eligió pelear. Como ya lo había hecho antes.

