Francisco Bebu Verón acababa de bajar del ring en Las Vegas. Había perdido una de las peleas más exigentes de su carrera, y todavía tenía el cuerpo cargado de esa pelea.

Pero no se fue a descansar: se arrodilló ahí mismo, debajo del ring, frente a Chuly Gómez. La historia entre ellos no empezó en un gimnasio de elite ni en una gala de boxeo.
Empezó en un merendero llamado ‘Los Chulitos’, que Chuly armó en su barrio durante la pandemia para ayudar a familias que no tenían qué comer.

Nunca hubo apoyo político, todo salió de las redes y de la gente. Cuando los gimnasios cerraron, ella empezó a entrenar en la casa de Bebu, con quien ya compartía amigos y unas pocas cuadras de distancia.
De eso a Las Vegas, del barrio al T-Mobile Arena. Perdió el combate, pero ganó la única pelea que en realidad quería ganar esa noche.
