Kellie Lim tenía 8 años cuando contrajo una enfermedad meningocócica. La infección terminó en una triple amputación y pasó casi tres años sin poder caminar; sus prótesis necesitaban ajustes y ella asistía a terapia física y ocupacional dos o tres veces por semana.

Su padre la llevaba a caballito del auto a casa. Su madre, ciega desde la adolescencia, aprendió a vestirla y colocarle las prótesis cada mañana para ir a la escuela. Su hermano la ayudaba con lo que necesitaba y su hermana mayor la animaba a no rendirse.

Hoy Lim es médica en UCLA Health. Al recordar su camino, escribió que jamás habría imaginado llegar a ese lugar y reconoció que la confianza de su familia, amigos y profesores fue clave para que persiguiera sus pasiones.

