El vecino de Stuart Green se metió en una pelea y perdió su ojo, ahí empieza esta historia, y también donde cualquier otro dueño habría buscado un veterinario con cara de funeral.
Pero este prefirió otra ruta: pegarle un ojo de plástico de los de manualidades, de esos que se mueven al azar y miran para cualquier lado.

Según Stuart, el objetivo era darle un empujoncito a la confianza del animal. Un parche de pirata habría sido lo digno. Esto es otra cosa.
Las fotos las subió a twitter (x) y el internet hizo lo que mejor sabe hacer. Cuando alguien le preguntó cómo iba la autoestima del gato, Stuart contestó que había vuelto a salir con alguien, así que la confianza estaba por las nubes.

Un gato tuerto, con una mirada feroz de juguete y una agenda social más movida que la tuya.
¿Tú le habrías puesto el ojo falso o habrías optado por el parche?
