En enero de 2015, Daniel de Wet cayó sobre una palanca metálica en una mina de oro en Carletonville, cerca de Johannesburgo. La varilla de 1.80 metros de largo entró entre sus piernas y salió por su espalda, justo debajo del omóplato izquierdo. De Wet, entonces de 34 años, quedó consciente mientras los rescatistas lo inmovilizaban en una camilla con el metal aún clavado en el cuerpo y lo evacuaban en avión a un hospital. Los cirujanos extrajeron la palanca en quirófano. Diecinueve días después, salió caminando por su propio pie.

El accidente le costó un riñón y dejó daños internos que tardaron años en sanar. Pero lo que más llama la atención no es solo que sobreviviera, sino lo que decidió hacer con esa supervivencia. De Wet, supervisor de ingeniería de la minera Sibanye-Stillwater, retomó el entrenamiento y completó un maratón en 4 horas y 50 minutos, apenas por debajo del tiempo de clasificación para el Comrades, el ultramaratón más célebre de Sudáfrica: 89 kilómetros entre Pietermaritzburg y Durban.

De Wet correrá esa distancia con un solo riñón funcional. Tiene instrucciones precisas de hidratarse con cuidado para no sobrecargarlo. Su objetivo es terminar en 10 horas y 54 minutos, el mismo tiempo que marcó cuando lo corrió por primera vez, antes del accidente. “Damos la vida por sentada”, dijo. “Te das cuenta de que estar sano es algo muy, muy importante.”

