Blue tenía apenas dos años cuando el huracán Harvey rompió la cerca de su patio en Corpus Christi, Texas, en 2017. El agua se llevó todo, incluida a ella. Su familia la buscó, esperó, y con el tiempo tuvo que aceptar que tal vez nunca volvería.
Ocho años pasaron. Nadie supo de Blue hasta que una persona la encontró sola y asustada dentro de un baño público en Cameron Park, en Waco, a unas 300 millas (482 km.) de su hogar. La llevaron al Pet Circle Regional Animal Center, donde el personal hizo lo de siempre: pasarle un lector sobre el lomo para revisar si tenía microchip.
Lo tenía. Y seguía activo, con los datos de la misma familia que la había perdido casi una década atrás en medio de la tormenta. Nadie sabe qué caminos recorrió Blue durante todo ese tiempo, pero ese pequeño chip bajo su piel nunca dejó de esperar el momento de llevarla de vuelta a casa.
