El 13 de diciembre de 2006, Danelle Ballengee salió a correr por un cañón de Utah, Estados Unidos, junto a su perro Taz. Sin embargo, sufrió una caída que le fracturó la pelvis y la dejó atrapada en un lugar de difícil acceso.

Durante más de 52 horas, la atleta permaneció herida y soportó las bajas temperaturas, mientras su perro no se separaba de ella. Desesperada, finalmente le pidió a Taz que buscara ayuda.
El 15 de diciembre, el perro encontró a un grupo de rescatistas y los guio hasta donde estaba su dueña. Gracias a él, Danelle pudo ser rescatada y trasladada a un hospital.


Tras meses de recuperación, la mujer volvió a correr, mientras que Taz quedó como el héroe que le salvó la vida.
