El perro, llamado Menor, no entendía de protocolos hospitalarios.

Su dueño había sufrido un accidente doméstico en Carapeguá, Paraguay, y fue trasladado de un hospital a otro hasta llegar al Hospital de Trauma, en Asunción. El perro lo siguió por los pasillos sin alejarse de la camilla. En un momento se paró en las patas traseras y apoyó las delanteras sobre ella, como si intentara ayudar al personal de salud a empujarla.

Dollys Rotela, de la ONG Patitas de Amor, presenció la escena y la grabó. Según contó, el hombre viajaba entre países acompañado solo de su perro: en ese momento, Menor era toda la familia que tenía a su lado. Cuando el paciente llegó a la sala de atención, el animal logró subirse a la cama y acercarse a él, con la cola moviéndose sin parar.
El personal de salud tenía que atender al herido sin dejar desamparado al animal. Rotela dijo que lo único que vio ahí fue la nobleza y la lealtad del mejor amigo del hombre.
