Beaux Tox nació con una extraña deformidad facial.
Lo abandonaron siendo cachorro. Después vivió con un hombre que lo dejaba afuera todo el día, terminó enfermo, desnutrido y lleno de parásitos. Según los medios que contaron su caso, además es ciego y sordo.


Hasta que apareció Jamie Hulit. No le importó su aspecto ni cuánto tiempo y dinero costaría salvarlo. “No me importaba qué grave podía estar”, contó. Hizo todo lo posible por adoptarlo.
Beaux recibió tratamiento intensivo en una clínica veterinaria de Texas, en Estados Unidos, contra pulgas, ácaros y parásitos. La factura rondó los 8.000 dólares, y Jamie la pagó sin pensarlo.
Tiene un nombre que Jamie eligió con humor: Beaux Tox, porque parece que necesita Botox. Ella bromea con que ella no se lo pone porque las cuentas del veterinario se llevaron ese dinero.
Beaux Tox falleció en 2024, a los 14 años, pero sus últimos años fueron muy distintos a los primeros: vivió rodeado de cariño, con una familia que lo aceptó tal como era y le permitió conocer una vida feliz.


