Jasmine Varner, de Lawton, Oklahoma, llegó a pesar 222 kilos. Iba tres veces por semana a un bufé chino de todo lo que puedas comer y volvía a su mesa con cuatro o cinco platos rebosando comida, hasta consumir cerca de 10.000 calorías diarias.

Un diagnóstico de diabetes tipo 2, justo antes de cumplir 30 años, la hizo cambiar de dirección. Cambió su dieta por una baja en carbohidratos y azúcar, empezó una inyección para bajar de peso y en 11 meses ya había perdido 83 kilos. Después llegó una cirugía llamada SADI-S, que redujo aún más su estómago, y terminó pesando 83 kilos: pasó de talla 32 a talla XS.

Hoy Jasmine, de 31 años, carga con 18 kilos de piel flácida en brazos, muslos y abdomen, algo que aún no se ha operado pero que no le impide sentirse orgullosa de la persona en la que se convirtió.


