El río Teesta no perdona.
Una manada de elefantes intentaba cruzarlo cerca de Gajoldoba, en Bengala Occidental, cuando la corriente separó a una cría recién nacida de su madre. Tenía apenas tres o cuatro días de vida y ningún instinto todavía la había preparado para nadar contra esa fuerza. El agua la arrastró kilómetro tras kilómetro mientras la manada quedaba atrás.

Cerca de Malbazar, en el distrito de Jalpaiguri, unos pescadores vieron algo pequeño luchando por no hundirse. No lo pensaron dos veces: subieron a su bote y remaron durante casi tres kilómetros persiguiendo a la cría exhausta, hasta lograr sacarla del agua con vida.
La entregaron de inmediato al departamento forestal. Los guardabosques hicieron el resto: localizaron a la madre y reunieron a las dos. Ella la aceptó al instante y la amamantó, como si nunca se hubiera separado de su lado. El video del rescate lo compartió la funcionaria Supriya Sahu, y hoy recorre el mundo como recordatorio de que a veces basta con no mirar hacia otro lado.