Joaquín llevaba años viendo ballenas frente a las costas de Coronel, en Chile, pero nunca algo así. Un grupo de orcas se acercó despacio a su embarcación, nadando cerca de la superficie, como si quisieran mostrar algo. Y lo mostraron: una de ellas arrastraba un pesado cabo con boyas enredado en la cola.

No se alejaron. Se quedaron ahí, pacientes, mientras la tripulación entendía el mensaje. Con un bichero engancharon las cuerdas flotantes; con un cuchillo cortaron el lastre que la inmovilizaba. Minutos después, la orca nadaba libre otra vez.
Joaquín cree que era una madre pidiendo ayuda para su cría. El video, publicado se llenó de comentarios que hablaban de memoria, gratitud e inteligencia animal. 💖
