Evelyn pesaba apenas 240 gramos cuando llegó al mundo, 17 semanas antes de tiempo.
Su cuerpito era tan pequeño que apenas ocupaba la mano de un adulto. Los médicos del Stead Family Children’s Hospital, en Iowa, sabían que enfrentaban un caso extremo. Hoy es reconocida como la sobreviviente más pequeña nacida en Estados Unidos. Le diagnosticaron una condición que normalmente es mortal, pero un equipo de neonatólogos diseñó un protocolo propio, pensado especialmente para ella, y decidió intentarlo.

Emily y Ted Eilers, sus padres, no se despegaron de la incubadora durante siete meses. Emily, enfermera de esa misma universidad, conocía mejor que nadie los riesgos, y aun así nunca dejó de creer. Cuando por fin pudieron llevarla a casa, en Solon, Evelyn pesaba 7 libras y 8 onzas: el peso de cualquier recién nacido sano. La niña que cupo en una mano hoy vive la vida que muchos le negaban.

