Phil Knight tenía un auto viejo y una idea que casi nadie tomaba en serio. Vendía tenis uno por uno desde la cajuela, sin imaginar que ese negocio improvisado se convertiría en Nike.

Décadas después, él y su esposa Penny acaban de firmar la donación individual más grande en la historia de Estados Unidos a una institución de salud: 2,000 millones de dólares destinados a la lucha contra el cáncer.

Con ese dinero, el centro de investigación está duplicando su capacidad, acelerar tratamientos y acompañar a los pacientes con apoyo psicológico y financiero.

No es un gesto aislado. Knight ya ha entregado cerca del 10% de toda su fortuna a causas sociales. Empezó con lo poco que tenía en el maletero de un auto y hoy usa lo mucho que construyó para darle a miles de familias algo que el dinero rara vez compra: tiempo y esperanza.

