Phoenix es una de las pocas supervivientes de un incendio forestal que arrasó una granja de carne de perro en Corea del Sur, cobrando la vida de 700 animales.

Sufrió quemaduras graves e inhalación de humo y aún así estuvo a punto de ser sacrificada para el consumo humano, pero por suerte un grupo de rescatistas convenció al granjero de entregarla para recibir atención médica.

Tras ser rehabilitada por Humane World for Animals, Phoenix fue trasladada a Canadá, donde encontró un hogar definitivo con Tanya Thibaudeau.

Hoy, Phoenix vive lejos del horror de las jaulas, compartiendo sus días con su nueva mejor amiga, una Golden Retriever llamada Willow, demostrando que incluso tras el infierno existe una segunda oportunidad. 🐶❤️
