La boda salió como esperaban, pero cuando llegó el momento de pagar, comenzaron los problemas. Y lo que debía ser el inicio de una vida juntos terminó separándolos. 😳
En marzo de 2026, Leo y Hellen se casaron en una aldea del distrito de Lira, Uganda. Para financiar la celebración, él pidió un préstamo de 500.000 chelines ugandeses a una asociación comunitaria de ahorro y entregó un terreno como garantía. Se comprometió a devolver el dinero en un mes, con 150.000 chelines adicionales de intereses.

Sin embargo, nunca realizó ningún pago y la deuda siguió aumentando hasta alcanzar los 1,25 millones de chelines en septiembre. Ante la presión de sus acreedores y por temor a ser arrestado, Leo abandonó el pueblo en mayo. Dos meses después, Hellen regresó a vivir con su familia.
La historia se complicó todavía más cuando los prestamistas intentaron recuperar el terreno que había quedado como garantía y descubrieron que Leo ya se lo había arrendado a otra persona.
Según Michael Odongo, hermano de Hellen y autoridad local, su hermana regresó a casa mientras su esposo seguía desaparecido. La boda que habían financiado con aquel préstamo no solo los dejó endeudados, sino que también terminó con su matrimonio.
