Giuseppina Pasqualino di Marineo, conocida como Pippa Bacca, tenía 33 años cuando decidió cruzar Europa hasta Israel haciendo autostop. Vestida de novia. Sin dinero, sin ruta fija, confiando en que cada conductor que la recogiera fuera una prueba más de que el mundo era mejor de lo que decían las noticias.

Salió de Milán el 8 de marzo de 2008 junto a su amiga Silvia Moro. El proyecto se llamaba “Brides on Tour” y buscaba atravesar territorios marcados por guerras recientes: Bosnia, Serbia, Bulgaria, Turquía. Todo iba según lo planeado hasta que, ya en territorio turco, ambas se separaron temporalmente en Estambul.

El 31 de marzo, en la ciudad de Gebze, Pippa subió al vehículo equivocado. Murat Karataş, un trabajador itinerante de 38 años con antecedentes por robo, la violó y la estranguló. Su cuerpo apareció once días después bajo unos matorrales. Lo delató un detalle absurdo: usó el teléfono de Pippa para tomarse fotos en la boda de su sobrina, horas después del crimen.

