Un empleado de 25 años de un estacionamiento en pleno centro de San Diego terminó con la cabeza partida. Lathapoun Keovongsa, de 20 años, lo golpeó con el mango roto de un bastón de madera de casi dos metros, y cuando la policía llegó, se negó a cooperar.


Los oficiales dispararon proyectiles no letales sin resultado. Recién cuando soltaron al K9, que lo mordió en el brazo, lograron reducirlo.
El video se viralizó, pero no por la brutalidad del ataque original: los comentarios se llenaron de gente indignada por ver al perro forcejeando con el sospechoso. ¿Empatía mal dirigida o preocupación válida por el animal? Tú, ¿de qué lado estás?
