Jenna Ortega tenía apenas 13 años cuando debutó en pantalla, pero mucho antes de eso ya sabía cómo desaparecer.
En una entrevista con Esquire, la actriz de “Wednesday” contó que de niña podía pasar el día entero en un set de grabación sin comer ni pedir un sorbo de agua. No quería ser una carga para los adultos que trabajaban a su alrededor, así que se quedaba en silencio, aguantando. Hoy, ya con otra mirada, admite que aquello fue un error: nadie debería aprender tan pronto a ignorar su propio cuerpo por no incomodar.

La confesión llegó justo cuando su delgadez actual generó preocupación en redes sociales 🥺 Medios como Telecinco aclaran que no hay ninguna prueba de que su cambio físico esté relacionado con Ozempic ni con ningún tratamiento. Ortega, por ahora, no ha dicho una palabra sobre su apariencia. Solo dejó esa historia de la niña que aprendió a callar el hambre.

