Un policía en Perú se acercó a un anciano que vive en la calle y lo invitó a almorzar. Alguien grabó el momento, lo subió a TikTok, y en cuestión de horas millones de personas lo vieron.

La mayoría aplaudió: hablan de esperanza, de que todavía hay buenas personas usando el uniforme, de que gestos así deberían replicarse. Pero otra parte de la audiencia hizo una pregunta incómoda: ¿por qué grabarlo? Si el gesto era genuino, dicen, no necesitaba testigos ni cámara — solo bastaba con hacerlo.

Del otro lado responden que mostrar estos actos también sirve: inspira a otros a hacer lo mismo y humaniza a una institución muchas veces criticada. ¿Tú qué crees, ayudar y compartirlo resta valor al gesto, o suma cuando motiva a más gente a actuar igual?

