El periodista turco Burhan Can Terzi publicó que Jamal Musiala, de 23 años y con contrato en el Bayern Múnich hasta 2030, había cerrado su llegada al Galatasaray.

El club turco salió a desmentirlo con comunicados oficiales y lo acusó de dañar sus negociaciones. Días después, la Fiscalía General lo citó, y terminó detenido en Estambul.

Fue investigado por presunta difusión pública de información engañosa. Quedó en libertad, pero con prohibición de salir del país mientras avanza la causa.
Terzi no se retractó: dijo que su fuente fue Oktay Ercan, empresario turco dueño del Westerlo, y que pondría ‘la cabeza en juego’ por lo que publicó. Un rumor de fichaje, en cualquier otra liga, hubiera muerto en un tuit de respuesta.
