
Wallace Lee tenía 66 años y llevaba media vida conviviendo con un zumbido constante en los oídos.
Este ex mecánico de helicópteros militares en Weymouth, Inglaterra, estaba convencido de que dos décadas junto a motores de aviación, sumadas a golpes de rugby, lo habían dejado prácticamente sordo. Un médico ya le había revisado el oído antes, pero la cera acumulada ocultó lo que realmente pasaba ahí dentro. Su esposa Jeanette temía lo peor.
Cansado de no encontrar respuestas, Lee compró un endoscopio casero para mirar dentro de su propio oído. Ahí apareció un fragmento blanco: un pedazo de tapón para vuelos que se le había quedado atascado cinco años atrás, durante un viaje a Australia. Un cirujano se lo extrajo con pinzas diminutas y la audición volvió de inmediato, como si nunca se hubiera ido.

