De niña, Michaella Navarro aprendió a esconder algo que nunca debió esconder: su propio origen.

Crecer siendo discriminada por su color de piel y su apariencia le enseñó, muy temprano, lo cruel que puede ser la mirada ajena. Hubo años en que se sintió excluida, insegura, como si no encajara en ningún lado. Nadie le explicó entonces que esa herida se convertiría, con el tiempo, en el motor de algo mucho más grande.

Hoy, a los 24 años, esta periodista chilena fue coronada reina de belleza de su comuna y se prepara para competir por un título nacional. “Para que sepan que también existimos personas como yo”, dijo, convencida de que su historia puede sostener a otras niñas que hoy viven lo que ella vivió. Lo que antes fue motivo de burla, ahora es la razón por la que miles la aplauden.



