Las fotos policiales se transformaron en una parte extraña de la cultura digital. En redes, algunas imágenes de detención dejan de circular sólo como registro de un arresto y pasan a convertirse en memes, debates de apariencia o publicaciones donde la pregunta central es ¿por quién pagarían una fianza?

En vez de hablar de la acusación, del contexto legal o de la gravedad del caso, muchos usuarios se concentran en la cara, el estilo, la mirada o el atractivo físico de las personas fotografiadas.
