Fui a la cama solar y mi cara terminó así. Con esa frase, una usuaria de TikTok @suecaaa_ mostró su rostro cubierto de ampollas y notablemente hinchado.

Según su relato, el problema habría estado en un vidrio protector roto que ni el personal ni otras clientas notaron. Sin esa barrera, los rayos UV le llegaron directo a la piel.

Lo más inquietante es que ya había usado el mismo lugar y el mismo tratamiento con regularidad, y nunca antes le había pasado algo parecido.

Tuvo que recibir atención médica: inyecciones de corticoides, además de cremas, antibióticos y analgésicos. En su publicación escribió: “Por favor que se me vaya este dolor”. Ella misma admitió que conocía los riesgos, pero que hasta que no te pasa algo así, uno no toma conciencia.

Su testimonio reavivó el debate sobre la seguridad en estos centros. Mientras tanto, queda una pregunta práctica: ¿cuándo fue la última vez que revisaste el equipo antes de usarlo?

