“Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”

Por Juan Pablo González
15 July, 2026

Hay cantos que son más que un canto. Este, que rodó por todo el Mundial, es una manera de cargar la historia sin bajar la cabeza.

Argentina bajó a Inglaterra en la semifinal, y en la tribuna apareció una bandera: “Las Malvinas son argentinas”. No era una provocación de guerra. Era memoria. El recuerdo de unos pibes que fueron a unas islas heladas y no volvieron, casi todos con veinte años apenas, la misma edad de varios que anoche corrían por la pelota.

Los jugadores tomaron esa bandera y la mostraron al mundo.

Por eso el canto nombra a Malvinas y al Diego en la misma línea. Porque en 1986, cuando aquel hombre bajito enfrentó a Inglaterra, un país entero entendió que había dolores que la política no supo curar y que una pelota, por un rato, alcanzó a aliviar. No se ganó una guerra esa tarde. Se ganó algo más humano: el derecho a volver a sonreír.

Cuarenta años después, otra generación repitió la hazaña. Y ahí está Leo, en su última función, cargando esa herencia sin decir una palabra.

No celebramos un conflicto. Celebramos la memoria, la identidad, la terca costumbre de un pueblo de convertir el dolor en fiesta.

Que suene el canto. Por los que están, por los que no volvieron, por la última de Leo.

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