En 1965, cuando la industria del entretenimiento ya empezaba a obsesionarse con la delgadez extrema, Sophia Loren soltó una frase que se adelantó décadas a su tiempo: “Prefiero comer pasta y tomar vino antes que ser talla 0.”
Loren no solo fue una de las actrices más admiradas del siglo XX — fue la primera persona en ganar un Oscar por una película en idioma extranjero. Pero lo que más sorprende hoy no es su talento ni su belleza, sino su actitud: vivió sin disculparse por disfrutar la comida, el placer y su cuerpo tal como era. En una época donde las revistas dictaban cómo debía verse una mujer, ella eligió el plato de pasta.
Su filosofía no era rebeldía por rebeldía — era convicción. La misma que hoy muchas mujeres siguen buscando. A veces la lección más poderosa sobre el amor propio no viene de un libro de autoayuda, sino de una foto en blanco y negro y una frase de hace 60 años🍷
