Jordan Taylor dejó la universidad para trabajar en un supermercado, pero su verdadera lección llegó frente a una nevera de jugos. Allí conoció a Jack, un joven con autismo que lo observaba en silencio. Jordan escuchó una voz en su interior: “Pregúntale si quiere ayudarte”. Al ver la curiosidad del joven, Jordan simplemente le extendió una botella y lo invitó a unirse a la tarea. Jack aceptó de inmediato y, con una concentración asombrosa, trabajó codo a codo con el empleado durante más de 30 minutos.

La familia Edwards describió el momento como un “milagro”. Jack rara vez lograba conectar o participar en actividades cotidianas de esa manera debido a su nivel de autismo.

Lo más increíble es que la comunidad respondió creando un GoFundMe para que Jordan regrese a la universidad.
