“Puedo vencer a cualquiera en un reto de vencidas”, dijo Daisy Johnson, de 24 años, en un pub de Londres el Domingo de Pascua. Nadie le creyó del todo, pero el par de copas ya había hecho efecto y, después de insistir, retó al desconocido de la mesa de al lado. 🤦♀️
Daisy era una mujer fuerte y tonificada que hacía ejercicio regularmente, pero la cantidad de fuerza mal aplicada hizo lo suyo y lo que siguió fue un crujido seco que todos escucharon antes de entenderlo. Daisy dijo: “En ese momento, pensé que solo me había dislocado el codo y estaba convencida de que, una vez que alguien me lo volviera a colocar en su sitio, ¡podría volver al pub!”.
Pero estaba equivocada. Su húmero se fracturó en espiral en medio del enfrentamiento, y su brazo quedó colgando, literalmente, sin control. Pasó cuatro días hospitalizada con morfina mientras los médicos le recolocaban el hueso a mano.


Daisy siguió haciendo ejercicio mientras se recuperaba. Se centró en otras áreas del cuerpo mientras tenía el brazo en cabestrillo, y una vez que estuvo lista, comenzó a intentar que su brazo se recuperara.
Pero incluso un año después, Daisy siguió sintiendo incomodidades. Su brazo quedó ligeramente deformado y más corto que el otro. Dice que no sabe si algún día recuperará la movilidad completa —aunque, entre risas, admite que se lo pensará dos veces antes de aceptar otro reto. 💪
