Se quemó el pulgar cocinando y no le dio importancia: terminó con las dos piernas amputadas apenas 3 semanas después

Por Valeria Urra
5 October, 2026

Max Armstrong solo estaba pasando una sartén caliente de la fogata a la mesa.

Era el 2 de diciembre de 2024 y este excursionista de 40 años acampaba con amigos en Kiowa, Colorado. Se quemó el pulgar, se puso crema antibiótica, se lo vendó y siguió con su viaje. Dos días después le empezó a doler el tobillo izquierdo y pensó que se lo había torcido al bajar de la camper. La quemadura, mientras tanto, no sanaba.

Pasaron seis días hasta que empezó a decir incoherencias dormido y notó que las uñas de los pies se le ponían moradas. En el camino al hospital buscó sus síntomas en internet y sospechó que tenía sepsis. Los médicos confirmaron que el estreptococo A había entrado por la quemadura. Lo pusieron en coma inducido durante seis días.

Cuando despertó, el 13 de diciembre, tenía los pies completamente negros. El tejido había muerto y la necrosis subía por las piernas. El 23 de diciembre le amputaron ambas piernas por debajo de la rodilla en una operación de tres horas.

La lección que deja es simple: una herida que no mejora, sumada a un síntoma raro en otra parte del cuerpo, es motivo más que suficiente para ir a urgencias de inmediato.

Puede interesarte