Gianni Infantino venía de perder una batalla grande. Su plan para privatizar la gestión comercial de los mundiales, el llamado FIFA Forward Enterprise, fue rechazado por 211 federaciones y tuvo que retirarlo entre disculpas.

En ese momento, cuando otros callaban o exigían explicaciones, Chiqui Tapia decidió escribirle una carta. La encabezó con un “Querido presidente” y siguió elogiando lo que llamó una transformación profunda basada en gobernanza transparente. La AFA, dijo, cree que el camino es seguir bajo su liderazgo de cara al próximo Congreso de la FIFA.

No fue el único gesto de lealtad: Paraguay y la Conmebol también salieron a sostener a Infantino mientras crecía el rumor de una posible rebelión encabezada por la UEFA. Tapia, una vez más, eligió bando.
