Tenía 6 años. Era 2012 y, en medio de un viaje con su padre, el niño se subió a un tren equivocado.

La separación fue en un instante. Lo que vino después duró mucho más: 13 años sin que la familia pudiera volver a verlo, 13 años de un hijo que crecía lejos de casa mientras los suyos seguían esperando un final distinto.

Ese final llegó. Después de más de una década, el niño que se perdió en un andén se reunió con su familia, y una historia que empezó con un error en una estación terminó convertida en uno de esos reencuentros que parecen imposibles.

Hacen falta 13 años para entender cuánto puede pesar un solo tren equivocado.
